El joven discípulo de un filósofo sabio llega a casa y le dice: - Maestro, un amigo estuvo hablando de ti con malevolencia… - !Espera!- lo interrumpe el filósofo – ?Hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme? - ¿Las tres rejas? -preguntó el discípulo- - Sí la primera es la verdad. ¿Estás seguro que lo que quieres decirme es absolutamente cierto? - No. Lo oí comentar a unos vecinos… - Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad… Eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien? - No, en realidad, no. Al contrario… - !Ah, vaya!… La tercera reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta? - A decir verdad, no. - Entonces. -dijo el sabio sonriendo- si no es verdad, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido. Cuándo más sanas estarían las relaciones humanas, si todos hiciéramos pasar por las tres rejas aquellas cosas de las que nos hacemos eco!!! Autor Desconocid SEMANA II
Cargando piedras.
. El maestro narró a sus discípulos el siguiente relato: .- Un hombre que iba por el camino tropezó con una gran piedra. La recogió y la llevó consigo. Poco después tropezó con otra, igualmente la cargó. Todas las piedras con que iba tropezando las cargaba, hasta que aquel peso se volvió tan grande que el hombre ya no pudo caminar. ¿Qué piensan ustedes de ese hombre? Preguntó el maestro - Que es un necio -respondió uno de los discípulos- ¿Para qué cargaba las piedras con que tropezaba? Dijo el maestro: – Eso es lo que hacen aquellos que cargan las ofensas que otros les han hecho, los agravios sufridos, y aun la amargura de las propias equivocaciones. Todo eso lo debemos dejar atrás, y no cargar las pesadas piedras del rencor contra los demás o contra nosotros mismos. Si hacemos a un lado esa inútil carga, si no la llevamos con nosotros, nuestro camino será más ligero y nuestro paso más seguro. Así dijo el Maestro, y los discípulos se hicieron el propósito de no cargar nunca el peso del odio o del resentimiento. Anónimo
Las Tres Rejas
.
El joven discípulo de un filósofo sabio llega a casa y le dice:- Maestro, un amigo estuvo hablando de ti con malevolencia…
- !Espera!- lo interrumpe el filósofo – ?Hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?
- ¿Las tres rejas? -preguntó el discípulo-
- Sí la primera es la verdad. ¿Estás seguro que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?
- No. Lo oí comentar a unos vecinos…
- Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad… Eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?
- No, en realidad, no. Al contrario…
- !Ah, vaya!… La tercera reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?
- A decir verdad, no.
- Entonces. -dijo el sabio sonriendo- si no es verdad, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido.
Cuándo más sanas estarían las relaciones humanas, si todos
hiciéramos pasar por las tres rejas aquellas cosas de las que nos hacemos eco!!!
Autor Desconocid
SEMANA II
.Cargando piedras.
El maestro narró a sus discípulos el siguiente relato:
.- Un hombre que iba por el camino tropezó con una gran piedra. La recogió y la llevó consigo. Poco después tropezó con otra, igualmente la cargó. Todas las piedras con que iba tropezando las cargaba, hasta que aquel peso se volvió tan grande que el hombre ya no pudo caminar.
¿Qué piensan ustedes de ese hombre? Preguntó el maestro
- Que es un necio -respondió uno de los discípulos- ¿Para qué cargaba las piedras con que tropezaba?
Dijo el maestro: – Eso es lo que hacen aquellos que cargan las ofensas que otros les han hecho, los agravios sufridos, y aun la amargura de las propias equivocaciones. Todo eso lo debemos dejar atrás, y no cargar las pesadas piedras del rencor contra los demás o contra nosotros mismos.
Si hacemos a un lado esa inútil carga, si no la llevamos con nosotros, nuestro camino será más ligero y nuestro paso más seguro.
Así dijo el Maestro, y los discípulos se hicieron el propósito de no cargar nunca el peso del odio o del resentimiento.
Anónimo